Aun queda gente buena

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Os cuento una historia que me suceció la semana pasada.

Estaba yo tranquilamente en casa cuando mi hermanica me dijo que una amiga suya había pasado por delante de mi coche y había visto que tenía el parachoques en el suelo. Me extrañó mucho y lo dejé estar. Por la tarde fue mi madre la que me llamó, había visto el coche y de nuevo, tenía el parachoques por el suelo…

Bajé y cuando ví el coche por delante no vi ningún problema, de hecho me apoyé en el parachoques y estaba perfectamente sujeto… la sorpresa me la llevé cuando di la vuelta al coche y me encontré el parachoques trasero totalmente tirado en el suelo… uhmmm, va a ser que tenían razón.

Lancé varios juramentos donde, claro, incluía a la familia del graciosillo que me habría “rozado” y me había jodido el parachoques… Mal hecho, cuando volví a dar la vuelta al coche para evaluar posibles desperfectos me di cuenta de que había una notita que decía lo siguiente:

El guardabarros se callo al aparcar. Mi TL: 686 724 XXX

No sé si por el error otográfico, por la letra o porqué pero deduje que se trataría de alguna persona mayor. Decidí arreglarlo por mi cuenta, total el parachoques no estaba roto, simplemente desencajado y poniendo bien las pestañas y haciendo un poco de fuerza lo conseguí poner en su sitio.

Fantaseando un poco decidí llamar al número de teléfono. Mientras me daba tono en el fondo de mi imaginativa mente, quise que se tratase de una adorable chica, que me invitaría a tomar un café, que me agradecería haberlo arreglado sin avisar al seguro y que surguría una preciosa historia de amor… (típico de película) Nada más lejos de la realidad porque nadie cogió el teléfono.

A los pocos minutos me llamaron, al otro lado una voz grave pero dulce me preguntaba que quien era y porque había llamado. Le comenté que era el propietario del coche y que me había encontrado la notita, que solo llamaba para decir que lo había arreglado por mi cuenta y que no se preocupase, que estaba todo correcto, y bueno, para dar las gracias por haber dejado la nota. Él me respondiendo con un gracias por su parte, que estaba bastante preocupado porque como había llovido el día anterior, a lo mejor la nota que me había dejado se había borrado, así que había llamado al seguro para decirles que si alguien llamaba preguntando por un parachoques roto en mi calle que él era el culpable… ¡Qué majete!

Así que nada, me despedí diciendole que estaba todo en orden, que no se preocupase y que gracias otra vez, a lo que él me respondió: _Gracias a ti, hijo.

No sé, me pareció una acción remarcable. Mientras la gente se empeña en desmotrar que el mundo se va a la mierda, que la gente es mala por naturaleza, a mí, estos pequeños gestos me hacen creer que todavía queda gente, y mucha, con buenas intenciones en la vida.