Los últimos días, acompañado

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Ya no vivo solo, a partir de hoy tengo un compañero de piso al que tendré que dejar de referirme como “mi piso” y empezar a acostumbrarme a decir “nuestro piso”. Él se llama Carlos, Charly, Charlitoooos, Charlatón… no preocuparse padre y madre que no voy a vivir con ninguna mujer, todavía no es el momento. El caso es que por unos días (aún todavía sin determinar ya que no sé cuando dejo este país) viviré acompañado de un pucelano al que le he cogido bastante cariño. Dicen que es un paso importante compartir un piso (habitación) de 30 metros cuadrados con una persona ; que quema mucho y que acabaremos mal. Los dos sabemos que es mentira, si hay algún rocecillo se solucionará con algún beso, algunas palabras tragadas o alguna gracia, como hacemos siempre.

Va a ser divertido, de momento el cuarto ya ha cogido bastante forma y lo que ha sido mi habitación durante tantos meses ha sufrido un desplazamiento de todas mis cosas que perfectamente pueden ocupar la mitad de espacio con un poco de orden.

Ya os iré contando lo que suceda en esta habitación a partir de hoy, ocupada por dos…