El último viaje, Dinamarca en “furgo”

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Sería un gran error irse de este país sin haberlo visitado. He aprovechado este año para viajar como nunca lo había hecho, he recorrido la media Europa que me faltaba y conforme esto se iba acabando me di cuenta de que Dinamarca, donde he vivido casi un año, no estaba tachada…

El viaje tuvo lugar hace ya más de una semana (la pereza y el no tener internet en casa hace que no haya podido escribirlo antes), lo siento. Y aunque sigo con pereza voy a tener que escribirlo pero esta vez no será tan detalladamente como lo he hecho otras veces así que pondré más fotos y menos texto…

El viaje comenzó el día 4 de junio. Tras varios días intentando conseguir una furgoneta de alquiler y que por algún que otro problemilla no se pudo conseguir hasta el último día, siete españoles nos pusimos rumbo a Møn, una isla situada al sur de la Zealand. Hay unos acantilados bastante chulos y unos paisajes verdes bastante imponentes que chocan al ver el horizonte marino tan azulado. Fuimos y volvimos en el día, ya que aquella noche había despedida de varios amigos que se volvía para su tierra así que tras conducir unas tres horas, ver los acantilados, comer allí, pasear por unos bosques preciosos, subir y bajar muchísimas escaleras, conducir otras tres horas, visitar Roskilde donde hicimos de piratas en un barco antiguo -realmente era vikingo-, volvimos a casa, nos duchamos, fuimos a casa de María e Isa y tuvimos una fiestecilla con un buen banquete, abundante bebida y más de una amargar despedida (Boro, Santi y María nos dejaban…). Acantilado de mønBajando a la playa de mønHaciendo el indio

Todos en la furgonetaAl día siguiente, tras dormir muy pocas horas nos pusimos ya rumbo al viaje en serio. Por motivos que no vienen a cuento, Maider que nos había acompañado el día anterior no pudo venir, así que quedábamos María, MaryQueen, Guille, Carlos, Lili, Thierry (francés) y yo que hacía un total de siete aventureros.

El primer día tocó dirigirse hacia Jutland, la península danesa. Cruzamos un puente enorme por el que nos cobraron mucho dinero (200 DKK aprox), visitamos Odense, hicimos la compra enorme en el “LIDL”, comimos tirados en un parque, disfrutamos de una concentración de coches antiguos y luego nos pusimos rumbo a Billund donde visitamos Legoland (gratis a partir de las 6 de la tarde).Nos impresionó lo fácil que es representar un mundo muy real con millones de pedacitos de plástico, construimos coches para hacer carreras, se me estropeó la cámara de fotos, hicimos un poco el niño saltando sobre unos cuadrados creyendo que hacía que unos instrumentos sonasen a nuestro ritmo, nos comimos un perrito caliente y luego nos pusimos a buscar un sitio donde dormir. Con HC AndersenEntrada a LegolandCabaret de legoTuristas de lego

La primera nochePrecioso fuegoTuvimos muchísima suerte, he viajado bastantes veces en plan “guarro” y no había visto nunca un sitio tan adecuado para hacer acampada libre (totalmente prohibida, claro). Montamos la tienda mientras los mosquitos que no picaban nos picaban, hicimos un fuego en tiempo récord para ahuyentarlos, cenamos al calor del fuego y luego dormimos, 3 en la furgo y 4 en la tienda. Me tocó en la parte trasera de la furgo y dormí bastante bien, aunque con algo de frío.

El día siguiente (6 de junio), nos pusimos rumbo al norte, visitamos Aarhus (también se dice Århus) y Aalborg, ciudades que sé que son importantes y que me encantaron, más la primera que se veía abarrotada de gente y muy animada, allí cogimos unas bicis gratuitas y vimos un parquecillo (jardín botánico) bastante grande. De la segunda no hay recuerdos importantes, así que supongo que no me gustó mucho. Por la noche dormimos en un camping de la costa este muy al norte, no hicimos trampa, pagamos siete personas que éramos, me bañé en un mar bastante frío aunque esperaba mucho más y utilizando un calzoncillo como bañador. Esta noche dormí en tienda tras haber cenado todos juntos, sandwiches otra vez y con algo de frío ya que no pudimos hacer fuego esta vez… Me bañaré en este frio marSegunda noche, todos juntos

A la mañana siguiente, teníamos un objetivo claro, llegar al punto mas septentrional de Dinamarca (sin contar Groenlandia). Visitamos unas dunas (Raabjerg Mile) que me recordaron a la “Dune de Pyle” en Francia. Luego subimos hasta Skagen, donde chocan dos mares, paseamos por la playa y nos hicimos una foto mojándonos hasta las rodillas en un mar, esta vez, muy frío. Y nos pusimos rumbo al sur por la costa oeste, una costa que jamás diría que pertenece a Dinamarca con paisajes extramadamente secos. Cenamos una barbacoa de usar y tirar, por fin comíamos algo caliente. Bajamos casi hasta Eesjber donde intentamos localizar un sitio para dormir, se hizo bastante complicado, la impaciencia se empezó a notar cuando tras muchas vueltas y vueltas, cervatillos y conejos por la carretera y más de media noche en el reloj, no aparecía el sitio idóneo. Nos daba igual un camping, bosque o algún área de descanso, pero cada lugar parecía peor que el anterior. Quise seguir, y con la gente medio dormida y que había depositado mi confianza en mi, con Lili a la derecha y Thierry a la izquierda conduciendo seguimos tirando hasta que encontramos un camping. Marcaban más de la una y media, no había barrera así que la opción estaba clara, plantar la tienda en tiempo récord y sin ruido, dormir escasas horas e irnos sin pagar al día siguiente (y es que es lo que tiene ir de pobre por la vida…). Caminando por la dunaLa duna quemaCaminando al finPunta de DenmarkCenando barbacoa

Al día siguiente, madrugón, retirada en tiempo récord (menos de 7 minutos), y rumbo al aeropuerto de Billund donde nos aseamos por turnos para no dejar la furgoneta en un sitio de parada máxima 2 minutos. Visitamos el pueblo más antiguo de Dinamarca Ribe (mención especial para mi amigo Gimenete -espero que me pagues la publicidad gratuita-). Cosa curiosa sabiendo que la casa más antigua de escandinavia está en Køge… pero bueno, yo no entiendo de estas cosas y supongo que será posible. Luego fuimos a las playas de Rømø. Playas para mi gusto asquerosas, repletas de medusas, kilométricas y donde la gente mete el coche hasta la escasos metros de la orilla. Jugamos a ser el “Equipo A” con la música a tope, saltando con la furgoneta en marcha y asomados por la ventana con una imprudente conductora a una velocidad de vértigo… Visitando RibeSaltando peligrosamente

Recogiendo todoTras comer en un área de servicio ya encaminados a nuestro destino -la resi- volvimos a cruzar el monstruoso puente, con su correspondiente pago, y decidimos que era la ocasión perfecta para visitar todos juntos Copenhague, cosa que misteriosamente no habíamos hecho. Siernita, paseo por Ny Havn donde hicimos el cabra, vueltas a la plaza del Palacio Real con la furgoneta, ventanillas bajadas y música a todo trapo mientras los guardias nos miraban con cara extraña y por fin, vuelta a casa tras 4 intensos días.

SirenitaReconozco que no presté mucha atención a las ciudades que visitamos, simplemente las disfruté sin importar en que lugar del mapa estuviesen situadas pero sé que fuimos del este al norte, del norte al oeste, del oeste al sur y del sur al este. Todo esto en 4 días donde algunos aprendieron (no entraré si gustosamente o no) como visitar Dinamarca por menos de 200 euros, comida, transporte y sueño incluidos. En fin, un placer al alcance de todos siempre y cuando encontréis una compañía tan grata como la que yo tuve… ;)

**Editado el 20 de junio: **He añadido las fotos que he considerado más importantes. Si queréis leer esta experiencia narrada por otros dos compañeros podéis visitarlos en los siguientes enlaces: Charly o María