Vuelvo a casa

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Lo que escribí hace una semana:

“Es casi mediodía, miro hacia la derecha y veo la ventana por la que tantos días han pasado, hoy hay sol afuera. Suena música que debería hacerme sentir algo más alegre pero no lo hace. Acabo de comprar el billete de vuelta, me ha costado bastante más que si lo hubiese comprado hace una semana cuando ya tenía decidido el día… No os podéis imaginar lo difícil que se hace comprarlo, no es como cualquier otro billete e avión, este cuando lo compras sabes que pone fin a una etapa, una etapa que te resistes a querer dejar atrás…“

Mi idea era volver el día 15 porque se supone que voy a empezar a trabajar el día 16 de junio en la Universidad. Como el sábado seguía sin saber nada acerca del tema, decidí retrasar el vuelo una semana más con el consiguiente incremento del precio del mismo. De todos modos no me supuso ningún problema, pagar 40 euros por disfrutar una semana más de todo esto es más que un regalo, además estoy haciendo un experimento (iba a comentarlo en otra entrada pero me da pereza, así que lo escribo aquí), consiste en respirar aire dentro de una cabina de avión donde están probando distintos filtros, voy dos horas al día durante cuatro días, y por ello me pagan, unos 15 euros la hora, que no están nada mal por pegarme dos horas conversando con un buen chaval, él ya sabe quien es y practicando un poco de español… (ya, yo vine aquí a aprender inglés, pero bufff…..), nos reímos mientras todo el mundo calla, lee, dormita o estudia y lo que son dos horas parece mucho menos. Estamos respirando aire del ambiente y cada cierto tiempo nos llaman para respirar el que sale directamente de los filtros, algunos no huelen mal, pero otros bastante mal, irritan los ojos, garganta y nariz. En fin, dicen que no suponen ningún peligro para la salud y yo espero que los 160 euros aproximádamente no acorten mi vida…

En fin, a lo que venía el hilo, que vuelvo a casa, el día 22 pongo fin a una etapa que ha marcado mi vida, me ha hecho crecer y conocer a gente estupenda. Sí, esto caduca, como todo en la vida y yo sigo sin aprender que toda etapa tiene un fin. No os preocupéis, que escribiré una despedida en condiciones y no cuatro palabras mal dichas. Cogeré un avión a las 7 de la mañana que me devolverá a la realidad, a la familia y a los amigos que espero no me hayan olvidado. Mientras tanto, a cada cosa que hago pienso, la última vez que paso por aquí, la última vez que escalo, la última vez que compro esto, la última vez que vengo aquí, la última vez que bebo en este bar, la última vez veo a éste o a aquel, la última vez que… y mientras tanto los días pasan, la poca gente que queda se va yendo y yo mientras tanto memorizo cada detalle, porque no me voy a olvidar tan fácilmente de todo esto cuando vuelva….